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La transformación de un legado minero

Reserva La Moctezuma

Recuperamos el antiguo depósito de residuos mineros mediante acciones de restauración ambiental.

Reducimos el desgaste del terreno y el polvo generado por los residuos mineros para proteger a la comunidad y al entorno. 

Transformamos este lugar en un espacio para la recreación, la convivencia y el disfrute de las familias de Nacozari, Sonora.

Acerca de la Reserva

Cada semana, Alan, recorre los senderos acompañado de niñas, niños y jóvenes que entrenan ciclismo de montaña. Mientras ellos desarrollan sus habilidades sobre el terreno, madres y padres de familia aprovechan el mismo espacio para caminar, hacer ejercicio y convivir. Lo que hoy es un lugar para el deporte, la recreación y la vida comunitaria fue, durante muchos años, un antiguo depósito de residuos mineros que formó parte de la historia de Nacozari.

La historia de este sitio comenzó mucho antes. En 1886, el descubrimiento de la mina de Pilares impulsó el desarrollo de Nacozari de García y dio origen a una comunidad estrechamente ligada a la minería. Como resultado de esa actividad, la entonces Moctezuma Copper Company (1895-1949) utilizó este lugar para depositar los residuos mineros generados durante el proceso de extracción de cobre, en una época en la que la zona se encontraba alejada de la población.

Con una superficie cercana a las 36 hectáreas, el antiguo depósito quedó integrado a la mancha urbana y rodeado por viviendas, convirtiéndose en un espacio donde la historia minera y la vida cotidiana de la comunidad comenzaron a convivir.

Con el objetivo de recuperar este espacio, en 2019 la Subsecretaría de Minas del Gobierno Federal solicitó a Grupo México desarrollar un proyecto de atención para la Presa de Jales I. Desde 2020, la empresa puso en marcha un programa integral para recuperar este espacio mediante acciones de estabilización del terreno, control de la dispersión de polvos, restauración ecológica y reforestación con especies nativas.

Testimonios

Historia

Un legado que forma parte de Nacozari

La minería impulsó el desarrollo económico de la región y permitió la formación de una comunidad que, desde hace más de un siglo, ha construido su identidad alrededor de esta actividad. Lo que alguna vez estuvo lejos de las viviendas comenzó a representar un reto para la comunidad debido a la dispersión de polvos provocada por el viento y a la erosión del terreno.

 

 

La restauración de un espacio histórico

Consciente de la importancia histórica y social de este lugar, Grupo México emprendió un proyecto que fue mucho más allá. La meta no era únicamente estabilizar un depósito de jales, sino reducir un reto ambiental para la comunidad y recuperar un espacio que siempre había formado parte de la vida de Nacozari.

El proyecto fue desarrollado en tres etapas: trabajos de preparación, reforzamiento de taludes e inducción de vegetación y canalización de aguas pluviales.

La restauración se apoyó en dos estrategias principales. La primera consistió en estabilizar el terreno mediante la contención de taludes, el recubrimiento con suelo vegetal y la reforestación con especies nativas, reduciendo la erosión causada por el viento y disminuyendo significativamente la dispersión de polvos.

La segunda se enfocó en conducir los escurrimientos pluviales mediante canales y filtros de piedra, favoreciendo el control de la erosión y reduciendo el arrastre de jales hacia los cauces naturales.

En junio de 2025 se realizó una jornada de reforestación con 45 ejemplares de táscate (Juniperus deppeana), especie nativa de la región. Los árboles fueron plantados a lo largo de 260 metros, mediante trabajos de apertura de cepas, incorporación de composta, plantación y riego para favorecer su desarrollo.

Un espacio que volvió a pertenecer a la comunidad

Lo que antes eran residuos mineros ahora representan una nueva etapa para Nacozari, hoy es un ecosistema en recuperación y un espacio seguro para la recreación, la convivencia y la actividad física. Las familias vuelven a recorrer este lugar, niñas y niños juegan nuevamente al aire libre y la comunidad ha recuperado un espacio que forma parte de su historia.

Un lugar que nació con el desarrollo minero y que, llegó a representar un reto para la comunidad, hoy escribe una nueva historia: un espacio seguro para la recreación, la convivencia y el bienestar de cerca de 15,000 habitantes.

1886

Descubrimiento de la mina de Pilares por Moctezuma Copper Company

1886

Descubrimiento de la mina Pilares Moctezuma

2019

inició el proyecto de restauración ambiental

2019

inició el proyecto de restauración ambiental

2025

se plantaron 45 árboles de táscate durante la jornada de reforestación

2025

se plantaron 45 árboles de táscate durante la jornada de reforestación

2020

comenzaron las acciones de restauración con el ayuntamiento

2020

comenzaron las acciones de restauración con el ayuntamiento

9

plataformas estabilizadas y reforestadas

9

plataformas estabilizadas y reforestadas

15,000

habitantes hoy cuentan con un espacio recuperado para la recreación y la convivencia

15,000

habitantes hoy cuentan con un espacio recuperado para la recreación y la convivencia

Un legado que sigue creciendo

Ingeniería para un nuevo comienzo

 

La recuperación de la Reserva La Moctezuma requirió soluciones de ingeniería para dar estabilidad a un terreno transformado por más de un siglo de actividad minera. La contención de taludes, el manejo de escurrimientos pluviales, el recubrimiento con suelo vegetal y la reforestación con especies nativas marcaron el inicio de una nueva etapa para este lugar.

Un lugar para volver a encontrarse

Además de las acciones ambientales, el proyecto contempló la construcción de accesos y estacionamientos que facilitaron el acceso al sitio y su integración con las viviendas cercanas. Estas obras permitieron que un terreno que durante años permaneció aislado recuperara una nueva vocación: convertirse en un lugar para caminar, convivir y disfrutar de la naturaleza.

Arte que conserva la memoria del paisaje

Como parte del proyecto se incorporó Cromlech, una intervención artística de Land Art creada para dialogar con el paisaje y con la historia del lugar. La obra está conformada por 55 ortoedros elaboradas con tierra de jales compactada, distribuidas en forma circular sobre un diámetro de 50 metros, encapsulando parte de los antiguos residuos mineros y transformándolos en un elemento de reflexión sobre la relación entre la actividad humana y la naturaleza.

En conjunto, estas acciones promueven un modelo de restauración ambiental que genera beneficios ambientales y sociales de largo plazo, demostrando que es posible recuperar un legado minero y convertirlo en un espacio que fortalece el paisaje, la memoria y la vida comunitaria.

Uno de los ejes prioritarios del quehacer de nuestra empresa es la protección y fomento de la Biodiversidad, en donde nos concentramos en conocerla, entenderla y promoverla, así como fomentar la provisión continua de los servicios ecosistémicos en el entorno de nuestras operaciones.