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Un nuevo refugio para la biodiversidad, donde la vida renace

Humedales de Ite, Perú

Remediamos el antiguo depósito de residuos mineros que se formó a orillas del mar en la zona de Ite.

Creamos un ecosistema acuático para la conservación de la biodiversidad.

Promovemos alternativas de desarrollo para la comunidad de Ite.

Acerca de humedales

Cada año, desafiando vientos, distancias y cielos desconocidos, el Flamenco (Parihuana común), una extraordinaria ave migratoria, emprende un largo viaje hasta encontrar un refugio que parece esperarlo: los Humedales de Ite, en la costa sur del Perú. Tras semanas de vuelo incansable, desciende sobre un paisaje vivo, donde el agua y la vegetación se entrelazan para ofrecerle descanso, alimento y protección. En ese instante, más que una escala en su travesía, este lugar se convierte en un santuario.

El humedal costero de Ite, se ha consolidado como el más extenso del país. Forma parte de una estrategia integral impulsada por Grupo México y su filial Southern Perú, que busca reducir la vulnerabilidad de la comunidad local frente a los efectos del cambio climático.

Este espacio, que abarca 1,600 hectáreas, alberga una diversidad de hábitats donde conviven pastizales, plantas flotantes, juncos, totorales y amplios cuerpos de agua. En este entorno, cerca de 15 mil aves viven permanentemente o descansan en la zona, incluyendo especies amenazadas, las cuales, se encuentran en condiciones propicias para sobrevivir. No están solas: el humedal también es hogar de otras formas de vida, como peces, anfibios, batracios, zorros, hurones, pequeños mamíferos, insectos, reptiles menores e innumerables invertebrados que forman parte de un delicado equilibrio natural.

Su relevancia ha sido reconocida por la Asociación KBA Partnership que lo considera un área clave para la biodiversidad. Así, mientras el ave retoma su vuelo, este ecosistema permanece como testimonio de que la colaboración y la visión a largo plazo pueden transformar el entorno y abrir nuevas rutas para la vida.

Testimonios

Historia:

1960

El depósito de residuos mineros en la Bahía de Ite se empezó a formar cuando la descarga de este tipo de residuos mineros en el mar era una práctica permitida a nivel internacional. Estos relaves provenían de las concentradoras de las minas de Toquepala y Cuajone, y se transportaban por cauces naturales para ser vertidos al mar, acumulándose en el área y ocupando una superficie de alrededor de 1,600 hectáreas en la bahía de Ite.

1996

La descarga de residuos mineros al mar fue suspendida en forma definitiva con la construcción de la presa de Quebrada Honda, que los almacena en tierra firme, utilizando las mejores prácticas existentes para su disposición segura.

Hoy

Se realizan trabajos de remediación y mantenimiento  para la estabilización física, química de los terrenos, de contención de agua y reforestación, con lo que se ha logrado transformar la extensa playa de residuos mineros en un importante humedal costero de 1,317 hectáreas.

El sitio cuenta con un Plan de Manejo que guía las estrategias de conservación, investigación y relación con la comunidad de Ite, respaldado por un equipo multidisciplinario que trabaja de manera permanente en el cuidado del humedal: desde labores con maquinaria pesada y mano de obra local, hasta el trabajo científico, de laboratorio e investigación realizado por profesionales especializados.

1,317

hectáreas de nuevo humedal costero

1,317

hectáreas de nuevo humedal costero

150

especies de aves acuáticas

150

especies de aves acuáticas protegidas

12

kilómetros de playa resguardada

12

kilómetros de playa protegidas

74

especies son residentes y 76 migratorias

74

especies son residentes y 76 migratorias

15,000

aves protegidas

15,000

aves protegidas

20%

representa el Humedal de Ite en la superficie de los humedales costeros del Perú

20%

respresenta el Humedal de Ite en la superficie de los humedales costeros del Perú

Mucho más que un humedal

Un aliado frente al cambio climático

 

Los humedales de Ite constituyen un importante sumidero de carbono. La vegetación, las raíces de las plantas y los sedimentos del humedal capturan y almacenan dióxido de carbono (CO₂) de la atmósfera por largos periodos de forma natural, contribuyendo a disminuir el efecto invernadero.

Conservando la biodiversidad

 

Sustentan una rica diversidad biológica al proporcionar hábitat para numerosas especies de fauna y áreas de crianza para especies pesqueras. Además, contribuyen a estabilizar el microclima y ayudan a proteger y conservar la línea de costa, reduciendo su degradación por la acción del viento, el oleaje y la erosión.

Generando bienestar para las comunidades

 

Proporcionan recursos esenciales para las personas, como alimentos, madera para la construcción y leña para cocinar y generar calor. Además, actúan como una barrera natural frente a tormentas y huracanes al reducir la energía de las olas y proteger a las comunidades costeras. También ofrecen espacios para la recreación y el turismo de naturaleza, incluyendo actividades como la observación de aves.

Uno de los ejes prioritarios del quehacer de nuestra empresa es la protección y fomento de la Biodiversidad, en donde nos concentramos en conocerla, entenderla y promoverla, así como fomentar la provisión continua de los servicios ecosistémicos en el entorno de nuestras operaciones.